La Gestión del talento.

El talento es la capacidad para desarrollar una actividad determinada, contando con las aptitudes para realizarlo de forma exitosa, siendo una manifestación de la inteligencia.
Según José Ingenieros “Llama genio al hombre que crea nuevas formas de actividad no emprendidas antes por otros o desarrolla de un modo enteramente propio y personal actividades ya conocidas; y talento al que practica formas de actividad, general o frecuentemente practicadas por otros, mejor que la mayoría de los que cultivan esas mismas aptitudes.”
El talento humano constituye, sin dudas, un recurso bien importante para el buen funcionamiento de una organización cualquiera, ya sea una empresa, un grupo etc. La gestión del talento está referido a este proceso, donde destacan personas con alto potencial para la realización de determinadas tareas, con el objetivo de atraer y retener a aquellos que constituyen participantes productivos, siendo una estrategia de muchas empresas.
La gestión del talento surge en los años 90, puesto en práctica por empresas para lograr el éxito y solución de problemas en sus negocios, siendo imprescindibles para ello el talento y las habilidades de sus empleados. Las empresas que desarrollan esta estrategia cuentan con planes para dar seguimiento y administrar el talento realizando acciones encaminadas a buscar, atraer y mantener los candidatos potenciales mediante sueldos competitivos, oportunidades de capacitación y desarrollo profesional, programas de ascenso y reconocimientos.
Los beneficios de una adecuada gestión de talentos son disímiles, comenzando por lograr una amplia satisfacción de los clientes, calidad de los bienes y servicios, aumento de las utilidades, disminución de los ciclos de los procesos por mencionar algunos.
Buscando siempre emplear al personal más capacitado y calificado acentuando su conservación, ubicando al individuo en una posición donde sus habilidades sean perfectamente utilizadas. La gestión del talento también busca orientarse en el potencial del empleado.
Toda empresa para competir hoy necesita imaginación y nuevas ideas. Las compañías están necesitadas de talento y necesitan personas que analicen nuevas maneras de hacer negocio.
La capacidad intelectual es la clave, ésta será la que lleve al poder financiero a las empresas. “En el sistema empresarial antiguo, la gente era considerada según su posición, títulos universitarios o por las relaciones familiares, el talento no importaba. Hoy esto es sustituido por la destreza y capacidad de acción de los empleados. Si no existe un capital humano capaz de innovar y aprender, las empresas fracasarán”.

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