Las constelaciones familiares pueden evitar el camino al fracaso

Así ruega el dicho popular que nos invita reflexionar que un que tengamos buenas intenciones no es suficiente para alcanzar el éxito en cualquier empresa de nuestra vida que nos propongamos. Nada más cierto que esto. A menudo cuando llega el momento de solucionar un aspecto de la vida con el cual una persona no está conforme, solemos escuchar toda una serie de reivindicaciones sobre el tema como por ejemplo: la dieta,  el deporte,  cambiar hábitos, o más complicado, modificar la conducta con la pareja, hijos, familia etc. También es común que a estas planificaciones se les ponga una fecha de inicio, y surjan frases como, “El lunes comienzo la dieta” o “a partir de enero me apunto al gimnasio”.

Lo que resulta realmente interesante es que estas planificaciones son totalmente sinceras, parten de una motivación profunda y aportan en principio una tonelada de esperanza y sosiego, ya que es común que quien las formula se vea proyectado en su futuro, exitoso ante el hábito que desea cambiar.  Sin embargo según la experiencia como terapeutas de constelaciones familiares observamos con bastante frecuencia que el  “trastero” emocional de una persona puede estar lleno de empresas de cambio o planes que comenzaron con mucho impulso, pero con una buena dosis de excusas, quedan aparcadas en este trastero añejándose en el olvido y siendo reemplazadas por nuevas planificaciones con un destino incierto.

¿Qué falta en esta ecuación para que las decisiones de cambio puedan llegar a buen término y perdurar en el tiempo? La respuesta es sencilla, hay que empezar por examinar que es la motivación, de donde parte y que es lo que en ocasiones hace que todo este impulso de buena voluntad, se valla diluyendo en el día a día.

Para empezar, la motivación es un apartado que posee sucursales por así decirlo, tanto en el terreno de la mente (Las ideas), como en el terreno del inconsciente. También tiene una profunda relación con la energía vital con que cuenta una persona y todo esto se suma al carácter de la persona en sí.

Veamos un esquema según nuestra experiencia en constelaciones familiares, de cómo funciona en la psiquis de una persona, toda la cadena de producción al momento de querer cambiar una habito.

La voluntad más que ser una idea… es una sensación que parte del ánimo o de la fuerza con que cuenta una persona. Dicho de otra manera es una especie de impulso básico que tiene como función la de ejecutar cualquier acción frente a un estímulo, bien sea ambiental o mental. La voluntad en si es algo difícil de definir o medir. En nuestro trabajo como terapeutas de constelaciones familiares, es común encontrarnos con personas que se sienten pérdidas ante una situación que por mucho esfuerzo y empeño que ponen para cambiarlo no siempre logran hacerlo. La gran mayoría de las personas (el ciudadano de a pie) cree que la voluntad es como las habilidades o la belleza con que una persona nace (que viene de fábrica). Pero esto no es del todo cierto, la voluntad en si pertenece a un aspecto de los instintos básicos y es una parte fundamental para la supervivencia del individuo. Con lo cual se puede decir que la voluntad más que tener una escala de medición, es más bien una herramienta natural con la que contamos todos los seres humanos y no es cuantificable.

Ahora bien no basta con la voluntad, para llevar a cabo una empresa de cambio, también hace falta la idea, la organización y la planificación. Hasta este punto todas las piezas del rompecabezas están en su posición. Uno de los aspectos que suele pasar desapercibido para la mayoría de las personas que intentan cambiar aspectos de su vida, son las cargas sistémicas en el inconsciente. Estas cargas sistémicas son como programas ocultos en la mente que no se reconocen con facilidad y forman parte de una herencia directa de nuestro núcleo familiar. Estas herencias son fidelidades ocultas o imperceptibles para la mente consiente, y en la  mayoría de los casos, están relacionadas con destinos difíciles y fracasos de los ancestros como: Padres, Abuelos, Bisabuelos, etc. Fracasos que estos ancestros experimentaron durante su vida y que sin ser conscientes de ellos son heredados a sus descendientes por el canal del inconsciente.

Estos destinos difíciles son los que se van a manifestar interfiriendo en las dediciones y planificaciones de una persona con una historia familiar compleja, incluso sin que sea de sus padres si no de sus abuelos. La dinámica de un sistema tratará de reparar por naturaleza de la compensación del sistema, los destinos difíciles u objetivos no conseguidos en sus descendientes, a manera de una segunda oportunidad para el inconsciente familiar. De manera que los descendientes con algo de suerte y “mucha voluntad” puedan reivindicad inconscientemente el fracaso de sus ancestros y lo que es peor aún, es que estas fidelidades no son manifiestas en la mente de una persona, con lo cual cuando un programa heredado de fracaso está haciendo de las suyas en el inconsciente de una persona con toda la buena voluntad, lo más común es que el fracaso se lo atribuya a si misma con frases típicas como: “Yo definitivamente no sirvo para esto” o “No se me da bien ” o “Esto me da pereza”.

Sintetizando lo anterior:

Todas las personas tienen voluntad y la misma es sincera al igual que sus deseos, pero también tienen fidelidades ocultas en el inconsciente y estas en muchas ocasiones, atentan contra estas empresas de cambio que nacieron con tanta ilusión, llevando a la persona en ocasiones a sentir que cualquier cosa que emprenda estará destinada al fracaso o en el mejor de los casos con algo de suerte no saldrá tan mal como la vez anterior.

Un ejemplo clásico es la prosperidad versus la sensación de merecimiento.

¿Quién no desea tener una tranquilidad económica y sobretodo estabilidad? La economía forma parte de la sensación de abundancia con que vive una persona. A cualquier persona le gustaría realizar una actividad económica que le rinda dividendos y que sea agradable y satisfactoria. Pero al margen de estos buenos deseos primero habrá que evaluar, que hay en el inconsciente de la misma, ¿Cuáles son las fidelidades inconscientes? y realmente aunque parezca trivial cuál es su sensación de merecimiento.

A través de las técnicas de las constelaciones familiares, emergen las dinámicas y las identificaciones que están ocultas en el inconsciente del paciente. Se descubren dónde están los bloqueos para lograr el éxito, con cuál de los ancestros la persona estaba identificada, y lo más importante, la sanación que otorga la terapia de las constelaciones familiares, mediante la desidentificación, aceptación e integración, reconociendo que estos destinos difíciles pertenecen a los ancestros y no a la persona,  y que no es su misión en la vida reparar los fracasos de sus antepasados.

Se está en esta vida para crear, para desarrollar un verdadero destino. A través del trabajo con constelaciones familiares, todas las cargas sistémicas de una persona serán liberadas y colocadas en el lugar que realmente corresponden. Desde el respeto profundo y sin juicio al origen de nuestra vida. Una vez liberados la mayoría de los anclajes inconscientes de la herencia familiar, cualquier empresa de una persona, sea personal o laboral, fluirá con mucha facilidad  llegando siempre a buen término, aportando una sensación de satisfacción y de profundo autor reconocimiento.

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